Querido amigo escuchador y consejero,
El día de hoy recien comienza y no hay mucho por decir. Espero que hayas recibido mi anterior carta exitosamente, y gracias, nuevamente, por prestarme una oreja. Se que hace solo tres días que nos conocemos pero realmente me hace bien esto: descargarme, sacarlo todo afuera.
Hoy empece a concursar y me apena decir que perdí el primer código para tener más posibilidades de ganar. Pero me alivio, sabiendo que no soy la unica que se lo perdió.
Él me esta hablando, pero no me dice nada. Sólo me cuenta de su vida, así como yo lo hago con vos, y es raro porque suele gustarme que haga eso, dice que soy de "confianza"; pero hoy no lo soporto. No lo aguanto porque me esta contando cosas que no quiero saber, cosas que prefiriría pasar por alto y hacer que no existen, que no pasaban. No quiero saber que le gusta alguien más. Me hace tanto mal leer ese tipo de cosas. Me bajan el humor a menos bajo cero.
Me refugió en la comida, y me odio por eso. Soy una vaca lecherita, y me odio por eso. Necesito bajar diez kilos.
Tendría que ponerme a hacer resumenes para contabilidad, pero extraño leer, extraño escribir y por sobre todas las cosas quiero seguir conectada, viendo cómo me escribe, haciendome sentir que un poquito debo de interesarle.
Y dado que mensione leer, sacaré ese tema, porque de verdad lo extraño, tanto que duele. Hace mucho que no toco un libro por mi voluntad, uno que no sea del colegio. ¡Odio esta sequia!
Y sí, probablemente hallas leído la palabra odio muchas veces hoy, pero así me siento la mayoria del tiempo: viendo el vaso medio vacío.
Espero tener nuevas buenas pronto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario