Querido amigo,
No voy a hacer de esto un completo lio de leer, porque de por sí mi vida ya lo es. O al menos eso creo o así la veo ultimamente. Si te escribo es porque se que en vos puedo llegar a encontrar paciencia y confianza, cosa que cuesta ver en otras personas estos días. Me dijeron que sabes escuchar y, aúnque no das consejos, tu silencio lo dice todo. Se dónde empezo esto pero no se donde va a terminar. Siempre me costo encontrar una amiga a la cual llamar hermana, sobretodo en la primaria. Siempre fui rotando, como una pelotita de pin pon, de un lado a otro, nunca nadie fijo. Hasta que en el ultimo año de primaria aparecio una muchacha que creí que lo cambiaría todo. Duramos 5 años como hermanas. 5 mejores años de mi vida, y ahora, de un día al otro, todo se esfumo. No somos iguales. Me calle cosas durante muchisimo tiempo. Creo que el tragarmelas fue el problema principal. Dicen que la pena cambia a las personas. Es verdad: soy un claro ejemplo. Llore demasiado, amigo, lo hice realmente. Me dolía muchisimo en el alma todo lo que estaba pasando, mas no podía frenarlo. La vida va demasiado rápido y es dificil alcanzarla. Así, sin más, nos perdimos en el camino. Ahora somos como desconocidas. No quiero hablar mucho de esto, mi teclado comienza a mojarse con cada lagrima que derramo. No quiero llorar más, ya tuve suficiente de eso.
Por eso es que te confio todo esto. No hay nadie como vos, no me harías daño nunca.
Lo peor de todo es que mis familiares me viven preguntando qué paso -especialmente la metiche de mi mamá- y no quiero hablar del tema. Me hace daño tratar esa conversación. Intento olvidar.
Si mencione aquello es porque tiene que ver con lo que sigue y con lo que seguiras leyendo cada vez que recibas mis cartas, correos, etc. CAMBIE. Mal que me pese lo hice. Pero me agrado, en cierto punto. Soy más dura, soy más fuerte.
Dejare de aburrirte por un rato, porque se que soy pesada.
Gracias por todo, amigo.
Hasta pronto.
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